Razón # 4 para dar y diezmar en una pandemia: Dar como una disciplina espiritual

Las disciplinas espirituales, o medios de gracia, son hábitos o prácticas que permiten que la gracia de Dios nos transforme. Las disciplinas espirituales no nos cambian ni transforman por sí mismas, sino que nos colocan ante Dios de modo que Él pueda transformarnos. Richard Foster en su libro Alabanza a la disciplina afirma que las mismas no son el sendero que provoca el cambio, sino que nos colocan en el sendero en donde el cambio puede ocurrir. Es decir, la transformación es un regalo de Dios para nosotros. Foster le llama a las disciplinas espirituales el camino de la gracia disciplinada.

¿Cuál es el fin de las disciplinas espirituales? Que la gracia de Dios nos transforme para ser como Cristo; morir a uno mismo para que Cristo viva en nosotros. La meta de las disciplinas espirituales es que demos el fruto del Espíritu Santo: amor, alegría, paz, paciencia, gentileza, bondad, fidelidad, humildad y control propio (Gálatas 5:22-23). Las iglesias dan cuando entienden que dar y diezmar es una disciplina espiritual que nos transforma.

Diezmar es un acto de fe con el que poco a poco vamos dependiendo más y más de Dios, y menos de nuestras riquezas y posesiones. Al diezmar, el miedo que tenemos a no tener suficiente para nuestras necesidades va siendo reemplazado por la confianza de que Dios suplirá todo lo que necesitemos. Esta confianza nos permite tener una mentalidad de abundancia y no de escasez, y nos desprendemos así con mayor facilidad del dinero para ser generosos/as.

Cuando no damos ni diezmamos, el miedo a no tener suficiente para nuestras necesidades produce ansiedad: un miedo exagerado e irracional acerca del futuro. Esa ansiedad obstaculiza una mentalidad de abundancia, y por el contrario, promueve una mentalidad de escasez que nos lleva a acumular riquezas y posesiones, y no ser generosos/as. Esta acumulación de dinero nunca produce paz porque la misma solo es producto de confiar en Dios y de la obra del Espíritu Santo en nuestra vida, no de la cantidad de dinero que poseamos. Cuando entendemos que diezmar transformará nuestra ansiedad en paz, y nos liberará del apego al dinero, diezmar se convierte en una disciplina espiritual que practicaremos simplemente para vivir en paz.

Para más información sobre la disciplina espiritual de dar y diezmar, te invito a leer mi libro Escoge la Sabiduría: Cómo servir y usar nuestras palabras y dinero para hacer el bien.


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